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>> TDA y depresión

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

Fuente: Hallowel, Ratey: Driven to distraction. A Touchstone Book.1995.

 

A veces el síntoma principal que lleva a una persona con TDA al terapeuta es un desorden del humor, especialmente la depresión. El hecho es que TDA y depresión frecuentemente coexisten.

Esto se entiende mas fácilmente cuando se considera la vida típica de alguien con TDA: desde niño, la persona con TDA ha sentido una experiencia de frustración crónica y fracaso, bajos logros, acusaciones de ser perezoso o tonto, sintiendo las demandas de la vida cotidiana como extremadamente difíciles de cumplir.

Desentonando, perdiendo el objetivo una y otra vez, viviendo con exceso de energía, pero con deficiente autoestima, las personas con TDA pueden sentir que no vale la pena seguir probando, que la vida es muy dura, que hay que luchar mucho, y que tal vez sería mejor que acabara.

Es alentador ver cómo personas con TDA no diagnosticado tratan de enfrentar su desventaja, no se dan por vencidos, siguen empujando, aún cuando se golpean muchas veces, se levantan para ser golpeados otra vez.
No tienden a autocompadecerse, más bien tienden a enojarse, a levantarse y seguir. No se dan por vencido, pero se deprimen.

Puede haber un factor biológico que permita o facilite la depresión, TDA y depresión biológica tienen una fisiopatología común, esto significa que están relacionados fisiológica y genéticamente.

JAMES HUDSON y HANSON POPE del Hardvard Medical School realizaron investigaciones innovadoras, donde especularon que ocho desórdenes, entre ellos TDA y depresión, pueden compartir una anormal fisiología.
Ellos llaman al grupo "desórdenes del espectro afectivo", incluyen también: bulimia, desorden obsesivo - compulsivo, migraña, desorden de pánico, cataplexia y colon irritable.
Esta agrupación está basada en la respuesta similar que tienen a la misma medicación, como también a las evidencias clínicas.
En general el problema del humor depresivo en el TDA es sutil, no es tan severo como para llamarlo depresión, pero es más importante que lo esperable en relación a otras personas. Hay una tristeza permanente y pérdida del placer.

A veces, durante el tratamiento del TDA, se va esa tristeza, y la persona puede sentir placer donde antes sentía confusión. En las personas con este tipo de TDA la distractibilidad interfiere con el proceso de aprender el placer, de percibir el orden y de sentir que la vida puede ser adecuada y agradable.
Siempre están distraídos por una preocupación, están sujetos a la disrupción que ésta les ocasiona, por lo que nunca pueden ver "el bosque detrás del árbol".