| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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- "No sé qué decir, no sé qué elegir, no sé qué me pasa, miles de ideas vienen a mi cabeza y no las puedo detener o quedo en blanco, desorientada"
- "Siento el corazón a punto de estallar, mucha presión en la cabeza, me doy cuenta de lo que tengo que hacer, pero no puedo detenerme. Empiezo a moverme, no puedo retener lo que dicen, no puedo leer y si lo hago no recuerdo que fue lo que leí"
- "Todo me molesta, me irrito por todo, no puedo relajarme, grito, me sobresalto, duermo y me despierto a cada momento."
- "Me pongo histérica, mis hijos me dicen que en esos momentos no pueden estar cerca de mí porque los pongo nerviosos"
- "Son sensaciones desesperantes, en las piernas, en la garganta, en el pecho... y mi cabeza que no para de pensar cosas terribles"
- "Siempre me olvido de algo o pierdo cosas o no puedo concentrarme o no me puedo quedar quieto o rompo lo que tengo en la mano, pero si estoy nervioso eso ya es insoportable, francamente, parezco un tonto y me siento peor"
Estos podrían ser comentarios de personas que sufren distintas situaciones de crisis, pero son de adultos con diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención y Trastorno de Ansiedad.
Cuando la persona sabe que olvida, confunde, pierde, se distrae puede sentirse con una sensación constante de preocupación por la posible inexactitud de su próximo comportamiento.
Esto lo lleva a estar demasiado alerta, a sobresaltarse, a asustarse y desorientarse ante situaciones cambiantes, nuevas o que pudieran no estar bajo su control.
Este tipo de ansiedad es considerada propia del TDA-H y conlleva sentimientos de inseguridad en la propia capacidad de respuesta y adaptación.
Si a eso se agregan sentimientos de vulnerabilidad modelados en la relación con el ambiente, los niveles de ansiedad pueden ser muy significativos.
El pensamiento se acelera, se superficializa y se pierde la serenidad para manejar situaciones aún cuando se sepa como hacerlo.
El pensamiento acelerado puede ser:
- Negativo, con la sensación de que algo malo va a ocurrir, puede acompañarse de síntomas físicos (taquicardia, sudoración, dolores, opresiones, náuseas, etc.)
- Positivo, con sensaciones excitantes que siempre implican una distorsión entre lo que imagina y lo que puede hacer.
Los problemas de ansiedad siempre actúan sobre las capacidades de atención, concentración, memoria, organización, etc., y sus resultados vuelven a reactuar, incrementando la ansiedad en una espiral interminable y afectando el equilibrio emocional.
Esto es lo que sienten las personas como sensaciones desesperantes, pensamientos agolpados o se manifiesta en conductas intempestivas.
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