| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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La adolescencia es en sí misma una edad de cambios, experimentación, incertidumbres, búsqueda,... si a esto le agregamos un adolescente con diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención, impulsivo e hiperactivo tenemos una mezcla altamente inestable, que dependerá, en mucho, del tipo de inserción social que tenga el adolescente para que dicha mezcla se convierta en explosiva, implosiva o simplemente, quede en inestable.
Cuando la necesidad de experimentación busca estímulos fuertes y la impulsividad lleva a concretarlos inmediatamente, herirse o herir, enfermarse o enfermar a otros puede ser el resultado.
Muchas veces, los adolescentes con diagnóstico de TDAH son hiperactivos sexualmente, además de distraídos, olvidadizos e impulsivos, por lo que no toman todas las precauciones necesarias para su salud:
- Rechazan, no aceptan o no le dan importancia a los métodos anticonceptivos.
- Olvidan o saltean las píldoras.
- Olvidan, no usan o no tenían en ese momento profilácticos.
- No consideran o no logran tomar conciencia de las consecuencias de la sexualidad sin cuidados.
- Se exceden tomando alcohol o probando drogas.
Inquietos, aventureros, provocativos, presentan una genuina tendencia a sentirse muy atraídos por relaciones altamente excitantes, transgresoras y francamente peligrosas.
Estos adolescentes chispeantes, sensuales y desafiantes no necesitan ser censurados o descalificados por su manera de ser, pero sí necesitan que se los guíe y ayude a protegerse respetando su propia identidad.
Si antes de los 18 años, alguien ha hecho 2 ó 3 abortos, tiene un hijo, es portador o tiene alguna enfermedad de transmisión sexual, hay una tarea de reflexión personal, familiar, educacional, terapéutica y social que debe hacerse.
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