| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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Llegada la adolescencia, pueden o no remitir los síntomas de TDAH. Si se mantienen acompañarán, a la persona durante el transcurso de su vida, aún cuando cambien algunas características. Por lo tanto, el adolescente aprenderá a desarrollar la conciencia de sí mismo con dichas particularidades.
Ser conciente de la propia identidad abarca el conocimiento de sus emociones, formas de pensar y actuar, valores y aspiraciones así como sus fortalezas y debilidades.
A los adolescentes con diagnóstico de TDAH estar informado sobre lo que les pasa les hace bien y les da mejores posibilidades para desarrollar los recursos adecuados. Algunas veces el adolescente usa esto como justificación o no quiere ni enterarse de lo que le pasa. Sin embargo, con la adecuada comprensión y el sostén emocional, la información le permitirá diferenciar aspectos fuertes y débiles, lograr un criterio más realista y una adaptación al contexto más satisfactoria.
Sabido es que los puntos débiles tienen que ver con: distracciones, desorganización, impulsividad, olvidos, postergación, bajo rendimiento. Los puntos fuertes tienen que ver con: creatividad, sensibilidad, actividad, intensidad, mecanismos compensatorios, diversidad, valentía.
El desarrollo de un criterio realista de las propias capacidades y potencialidades no sólo tiene que ver con el adolescente sino también con su entorno. Un factor importante de estrés para padres y adolescentes pueden ser las expectativas inadecuadas de unos y otros. Si las metas son razonables y el camino se hace paso a paso el adolescente con diagnóstico de TDAH podrá encontrarse a si mismo y a su lugar en el mundo satisfactoriamente.
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