| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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"Yo sé que les estoy pidiendo a los maestros que trabajen más por el mismo ingreso" (Padre de una adolescente con diagnóstico de TDA).
"No quiero que maltraten a mi hija con su inexperiencia" (Madre de una adolescente con diagnóstico de TDA).
"Prefiero que mi hija no vaya a la escuela a que la trasladen a una escuela de recuperación, yo vivo a una cuadra de una de esas escuelas, los nenes que van allí tienen problemas muchísimos más graves que los de mi hija, ¿qué quieren, estropearle su futuro para siempre?" (Madre de una nena de 9 años con diagnóstico de TDA-H)
"En el grado hay 35 alumnos, la maestra nos dijo que no se puede ocupar de nuestro hijo, pero, que tampoco se siente capacitada para hacerlo". (Madre de un niño de 7 años con diagnóstico de TDA-H).
"Cuando se aburre molesta a otros chicos, cuando se enoja tira cosas, quiere ganar siempre y es muy inquieto, en la escuela nos dijeron que es muy inteligente y no es malo, pero que ellos no saben qué hacer con él, entonces las sanciones son cada vez más duras y están pensando en no darle vacante para el año próximo" (Madre de un niño de 8 años con diagnóstico de TDA-H)
"En el colegio no creen que nuestra hija tenga TDA-H porque dicen que no es inquieta, solamente necesita prestar más atención, "ella está casi siempre en la luna", que es muy buenita y que, tal vez lo mejor sería que repita de año para que madure" (Madre de una adolescente con diagnóstico de TDA, quien ya ha repetido un grado en la escuela primaria y otro año en el actual colegio).
Para los padres es un serio problema encontrar escuelas o colegios que conozcan y estén comprometidos con la problemática del Trastorno de Atención.
Para algunas instituciones es un problema que no existe y todo se reduce a la mala voluntad del alumno o a razones familiares, otras declaman conocerlo pero están muy lejos de saber instrumentar los cambios y, poquísimos hacen adaptaciones curriculares y adecuaciones de las estrategias pedagógicas y relacionales.
"Mini guía" para la selección de instituciones educativas:
- Coherencia y consistencia ideológica institucional. Sea privada o pública, es conveniente averiguar cuáles son las pautas con las que se manejan y, de ser posible, si se implementan eficazmente. Suele suceder que los directivos se comprometen a instrumentar medidas que, luego, los docentes no aceptan, no están capacitados o no cuentan con la infraestructura necesaria. También sucede lo contrario, docentes preparados o con muy buena disposición y directivos muy conservadores.
- Grupos escolares no demasiados numerosos.
- Autorización de quien corresponda, y voluntad para hacer cambios curriculares basados tanto en el sentido común y conocimiento académico profundo de los contenidos fundamentales de las materias como en las posibilidades del alumno.
- Flexibilidad, capacidad y voluntad pedagógico para adecuar las estrategias educativas a las características cognitivas de este tipo de alumno.
- Infraestructura física y disposición constructiva, por ej.: para los alumnos con diagnóstico de hiperactividad es aconsejable que se les permita moverse, salir del aula o tener alguna forma de descarga.
- Empatía, creatividad y flexibilidad.
- Capacidad de integración y manejo grupal. Algunas instituciones escolares plantean que no pueden hacer diferencias (o no saben como manejarlas) entre sus alumnos por lo que prefieren segregarlos a otras instituciones o forzarlos a una adaptación intelectual, afectiva y social implacable.
- Desarrollo de las habilidades sociales. Las características cognitivas del TDA-H tienen más divulgación que las afectivas o sociales, motivo por el que estas últimas suelen no ser tenidas en cuenta.
Volviendo a lo real, el mínimo requisito que debe cumplir una escuela o colegio es el de estar informado sobre el diagnóstico de TDA-H de un alumno y tener la honestidad de decirle a los padres si podrán responder a nivel pedagógico o no. De comprometerse a aceptar al alumno, el siguiente requisito es la buena voluntad de colaboración y ágil comunicación con los padres.
Si el alumno está haciendo un tratamiento psicológico, lo óptimo es hacer extensiva la colaboración y comunicación al equipo tratante.
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