| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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La adopción es un encuentro maravilloso entre niños que necesitan padres y adultos que han decidido la paternidad mas allá de su propia biología.
Toda vez que algunos de estos niños presentan síntomas tales como: impulsividad, hiperactividad, desatención, problemas escolares, pereza, aburrimiento, desinterés, torpezas, atrasos en el desarrollo, etc, corresponde tener en cuenta que pudiera tratarse de un Trastorno por Déficit de Atención con / sin Hiperactividad.
Cuando menos, hay tres razones para esto:
- Condiciones en las que se desarrolló el embarazo y el parto. Probablemente, hubo descuido durante el embarazo y condiciones precarias durante el parto. Esto aumenta las posibilidades de sufrimiento y lesiones fetales.
- Condiciones hereditarias. Uno o los dos progenitores pudieron tener TDA-H. La impulsividad e hiperactividad pudieron ser la causa del embarazo por falta de prevención. Cuando las personas, en su impulsividad, tienden a realizar instantáneamente lo que sienten, suele no mediar el necesario razonamiento, como para evitar consecuencias no deseadas.
- Adicciones a las drogas o al alcohol. Muchas mujeres adictas no logran abstenerse durante la gestación, sobre todo cuando el embarazo no fue buscado.
Padres, maestros y profesionales suelen pensar que los síntomas que presentan estos niños sólo se debe al trauma psicológico del abandono, a las dificultades de los padres adoptantes o a disfunciones familiares. Sin descontar estos aspectos, no se debe perder de vista la posibilidad de que se trate de un TDA-H.
En los muchos casos en que se confirma el diagnóstico de TDA-H en niños adoptados, las condiciones del tratamiento y pronóstico son las mismas que para hijos biológicos.
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