| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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Todos los padres, en mayor o menor medida, tenemos expectativas para nuestros hijos, pero si nuestro niño o niña es diferente, podemos aprender a ver las cosas de otra manera.
Todos los hijos tienen que recorrer su propio camino más allá de sus padres, pero incluso si ese camino es bastante diferente, también se puede hacer con éxito.
Padres e hijos pueden aprender juntos nuevas formas de convivencia.
Los hijos pueden ser niños, adolescentes o adultos; los padres pueden o no haber tenido similares problemas en la infancia, o pueden mantenerlos en la actualidad, pero la voluntad de cambio, el espíritu constructivo y la empatía (capacidad para sentir y pensar como el otro) permitirán que todos tengan más oportunidades.
¿Cómo se puede hacer?
Fundamentalmente, cambiando el punto de vista con que se enfocan las cosas.
Teniendo en cuenta el derecho a la diferencia; aceptando, creando y proponiendo formas de aprendizaje acorde con esas diferencias; derribando prejuicios; aceptando y reconociendo formas de vida menos convencionales.
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