Los trastornos del sueño incluyen dificultades para dormirse, despertarse y mantener el alerta adecuado para las actividades diarias.
Quedarse dormido mientras espera, estudia o escucha, dificultades para despertarse o para conciliar el sueño, estados de adormecimiento, desgano o abandono del esfuerzo son síntomas frecuentes del TDAH que coinciden con los de trastornos del sueño.
Personas de todas las edades con diagnóstico de TDAH suelen presentar los siguientes síntomas:
Movimiento excesivo durante el sueño.
Problemas para dormirse y/o no lograrlo hasta altas horas de la noche.
Dificultades crónicas para despertarse aún cuando se haya dormido el tiempo suficiente.
Somnolencia que no responde a cansancio o a falta de horas de sueño.
Sentirse agotados, perder energía o no poder mantener el esfuerzo.
Abandono de tareas por no poder sostener el estado alerta aún cuando la persona esté conciente de la importancia y las consecuencias de tal actitud.
Dormirse cuando leen, escuchan, miran películas o conducen vehículos.
Muchos conflictos personales, familiares, escolares, laborales y sociales se originan en estas características. Algunas personas se sienten avergonzadas por no poder controlar su estado de vigilancia, los familiares pueden sentirse ofendidos, los colegios y lugares de trabajo desafiados por llegadas tarde y somnolencias crónicas.
Existen investigaciones que vinculan sistemas cerebrales comunes implicados en la regulación de la vigilia, el sueño y la atención, lo que debe ser tenido en cuenta para su diagnóstico diferencial o de comorbilidad.
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