“No puedo escribir un párrafo... Me siento avergonzado... Tendría que hacer la Primaria y la Secundaria de nuevo. No tengo comprensión ni puedo transmitir lo que sé, no puedo comunicarme” (20 años, estudiante de ciencias biológicas).
“Una vez que entiendo algo lo tengo que repetir muchas veces para poder memorizarlo...no puedo organizarme, no llego a horario a mi trabajo...aunque me quedo hasta después de hora para cumplir con mis horas de trabajo a mis jefes no les parece bien... entonces discuto...cambié de trabajo varias veces, pero no puedo progresar porque siempre estoy empezando” (vendedor de telefonía, 38 años).
“Leo 2 o 3 veces cada renglón hasta poder captar lo que dice... copio mal, por ejemplo: digo un número y escribo otro”, (19 años, estudiante de ciencias económicas).
“Hice los resúmenes del tema y me dijeron que estaban mal...mis compañeros de grupo ya no quieren trabajar conmigo”, (16 años, estudiante de nivel secundario).
“A veces no interpreto bien lo que me piden o me equivoco en tonterías, ...si no anoto me olvido de todo... tengo pilas de trabajos sin terminar sobre mi escritorio”, (30 años, empleado administrativo).
“Mi esposa siempre se ha quejado por mi desorden y mi mal carácter...a mí no me molestaba, hasta ahora que me han despedido de mi trabajo por esa misma razón ... además me dijeron que no sé trabajar en equipo" (27 años, programador informático).
“Durante toda mi carrera universitaria tuve que estudiar mucho más que mis compañeros, me levantaba a las 2 o 3 de la mañana para estudiar...así y todo mis calificaciones eran muy bajas...pensaba que tenía que esforzarme un poco más y lo hacía... aunque ha veces me sentía muy triste y fracasada”, (30 años, arquitecta).
“No puedo con todo, yo no sé que cómo hacen otras mujeres, yo trato de tener todo organizado, de que esté la ropa limpia, la comida preparada, los niños con sus horarios ...dejé de trabajar y parece que es peor porque antes, al menos, me justificaba diciendo que era porque tenía mucho trabajo...ahora sólo estoy en la casa ¡y no puedo con ella!, (34 años, ama de casa, dos hijos de 6 y 4 años).
“Mis hijos tendrán que entender que tienen la madre que tienen...yo no puedo ayudarlos con las tareas escolares ni levantarme a prepararles el desayuno, ni recordar las reuniones en el colegio...ya sé que soy su madre, pero no puedo hacer eso” (36 años, pintora, dos hijos de 10 y 7 años).
Cuando las personas presentan quejas parecidas a las descriptas se puede estar ante un cuadro de Trastorno por Déficit de Atención con / sin Hiperactividad (TDAH) o de Trastornos del Aprendizaje (TA) no diagnosticado, que ocasiona serios problemas y un considerable nivel de sufrimiento a quien lo padece.
Se ha pensado, y aún mantienen esas creencias algunos profesionales de la salud, que el TDAH debía tener su manifestación en síntomas anteriores a los 7 años, sin embargo, actualmente se sabe que puede aparecer en edades muy posteriores, cuando las exigencias progresivas de las tareas y responsabilidades de la vida no pueden ser sostenidas.
Puede manifestarse con bajos rendimientos académicos o laborales, con malestares emocionales o problemas relacionales.
Tanto en el TDAH como en los TA se presentan fallas en la función ejecutiva por lo que el control, la organización y la planificación de procesos cognitivos, afectivos y relacionales se ven seriamente afectados.
Con la edad aumentan las exigencias de adaptación social, de rendimiento académico o laboral, las expectativas propias y ajenas por lo que para estas personas es cada vez mas costoso mantenerse en el nivel esperado.
El desarrollo de mecanismos compensatorios puede no alcanzar a medida que las exigencias se hacen mas complejas, las personas empiezan a darse cuenta que tienen más problemas que la mayoría de sus compañeros, que para el mismo esfuerzo el rendimiento es llamativamente inferior, que surgen temores respecto a la propia capacidad para completar tareas y proyectos, que lo cotidiano ocasiona demasiada tensión.
La torpeza social puede estar basada en la impulsividad o en las dificultades de decodificación verbal y no verbal de la comunicación.
La poca habilidad social, la inestabilidad emocional o la sobrereacción por estrés suelen complicar el desenvolvimiento de adolescentes y adultos porque ya no son edades en las que se esperan o toleran tipos de comportamientos arbitrarios.
¿Cómo se puede solucionar o aliviar esto?
Buscando ayuda profesional, cualquiera fuera la edad.
Buscando información, explicaciones y recursos para el mejor manejo de los problemas de déficit de atención, aprendizaje o inhabilidades sociales.
Trabajando en métodos de organización
Reconociendo fortalezas y debilidades personales.
Trabajando en el entrenamiento de habilidades sociales.
Fortaleciendo la autoestima.
Trabajando sobre los sistemas de creencia, sentimientos y relaciones.
Eligiendo trabajos adecuados a las capacidades y gustos personales.
Abordando la propia problemática de manera realista, reconociendo capacidades, potencialidades y límites.
|