Fuente: Brown, Th. (2003): Trastorno por déficit de atención y comorbilidades en niños, adolescentes y adultos, Barcelona, España: Masson.
Se caracteriza por obsesiones y compulsiones, que producen alteraciones del funcionamiento diario.
Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes persistentes y perturbadoras que se experimentan como intrusas o inapropiadas y que causan ansiedad o malestar significativo.
Por ejemplo: miedos a dejar algo encendido o a contaminarse, a dejar la puerta abierta, a provocar algún daño, o no poder continuar leyendo o escribiendo por quedar fijados a una palabra o por interrupciones recurrentes de pensamientos e imágenes.
Las compulsiones son comportamientos repetidos con el fin de reducir el malestar producido por obsesiones intrusivas o para prevenir algo negativo.
Por ejemplo: lavarse las manos, comprobar cierre de puertas, llaves, etc., contar o rezar compulsivamente, repetir palabras.
Para cumplir con los criterios diagnósticos del DSM–IV* , las obsesiones y compulsiones deben:
provocar malestar clínico significativo,
representar una pérdida de tiempo (más de una hora al día),
interferir significativamente con la rutina diaria del individuo, en sus relaciones laborales o académicas, o en su vida social.
Se ha encontrado un 10% de coexistencia de TOC (TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO) con TDAH en niños y adolescentes y también se han descripto casos en adultos, lo que indica la necesidad del diagnóstico diferente y de comorbilidad.
* American Psychiatric Association (1994): Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-lV), Washington, DC: American Psychiatric Press. |