Ante la necesidad de mejorar la identificación de los síntomas que en el adulto podrían alertar sobre la presencia del Trastorno por Déficit de Atención, se vienen realizando muchas investigaciones de interés mundial. Una de ellas, dirigida por el Dr. Russell Barkley*, encontró nueve pautas que describen características significativas para la detección del trastorno en los adultos. Siendo éstas las siguientes:
- Frecuentemente se distraen con facilidad con estímulos irrelevantes.
- Frecuentemente toman decisiones impulsivas.
- Frecuentemente tienen dificultades para detener sus actividades o conductas cuando deberían hacerlo.
- Frecuentemente empiezan una tarea o un proyecto sin leer o escuchar cuidadosamente las instrucciones.
- Frecuentemente se muestran poco dispuestos a cumplir las promesas o compromisos que tienen con los demás.
- Frecuentemente tienen problemas para hacer las cosas siguiendo el orden o la secuencia adecuados.
- Frecuentemente conducen vehículos a mayor velocidad que otras personas (exceso de velocidad). Para no conductores: Frecuentemente tienen dificultades para realizar actividades recreativas o divertidas de manera tranquila.
- Frecuentemente tienen dificultades para mantener la atención en las tareas o en los juegos.
- Frecuentemente tienen dificultades para organizar tareas o actividades.
Estos indicadores están siendo tenidos en cuenta como criterios de diagnóstico para la próxima edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría a publicarse en el 2011.
También debe considerarse que los síntomas sean estables, o sea, que formen parte de la naturaleza de la persona. Anteriormente, se creía que los síntomas aparecían antes de los 7 años de edad. Pero las investigaciones actuales estiman que la edad de inicio es alrededor de los 16 años aproximadamente y que su aparición se relaciona con la infancia y la adolescencia.
El trastorno puede afectar la mayoría de las áreas vitales del adulto incluyendo el desempeño laboral, la conducta sexual, las relaciones de pareja y familiares, el rendimiento académico y la inserción social.
Cabe destacar que las características proporcionadas tienen un fin orientativo y que siempre se recomienda la realización de estudios exhaustivos llevados a cabo por profesionales especializados.
* Russell A. Barkley, Kevin R. Murphy y Mariellen Fischer (2007) ADHD in Adults: What the Science Says. New York: Guilford.
|