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Fecha: 20-12-07  

>> Manuales diagnósticos y diagnósticos personales

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

El consenso de especialistas en salud mental de distintas partes del mundo ha dado origen a manuales que agrupan criterios concretos para efectuar diagnósticos.

 

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) editado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y la Clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas de salud (CIE) editado por la Organización Mundial de la Salud son los más reconocidos. Ambos actualizan periódicamente sus versiones.

 

Estos manuales consensuados se crearon para organizar las distintas manifestaciones de los desequilibrios psíquicos y para expresar en términos comunes una enorme variedad de diagnósticos posibles en salud mental. Se utilizan como referencias que permiten decir algo que pueda ser entendido de manera bastante cercana a lo que se quiso decir a pesar de diferencias ideológicas, culturales o regionales.

 

Los problemas que aquejan a las personas se agrupan en categorías y para cada una se describen criterios. Los criterios son conductas y manifestaciones que presentarían las personas afectadas. El cumplimiento de un número determinado de criterios sirve para hacer el diagnóstico. Por lo tanto, nos diría dentro de qué categorías entrarían los problemas evaluados.

 

De las consideraciones generales de los manuales a las particularidades de la vida personal se llega por medio de teorías y técnicas para el diagnóstico.

 

Personalmente, en mi trabajo diario las evaluaciones para diagnosticar qué le sucede a cada persona en particular se basan en teorías y técnicas cognitivas, neurocognitivas y sistémicas. El proceso diagnóstico es complejo, riguroso y lo más completo posible. Incluye entrevistas, test cognitivos y de personalidad, escalas, reuniones familiares y ambientales. Los resultados que se obtienen se comparan con criterios de manual para formular un diagnóstico en términos consensuados. Así es que toda vez que se menciona un diagnóstico que diga, por ejemplo: “cumple con los criterios para el Trastorno por Déficit de Atención según el DSM IV”, indica que se ha llegado a esa conclusión luego de una exhaustiva evaluación. Asimismo, ese diagnóstico personal se coteja periódicamente.

Por lo tanto, un manual ofrece criterios de referencia dado que la simple aplicación de los mismos es insuficiente para evaluaciones particulares.


El diagnóstico personal requiere dedicación, pericia y experiencia por parte del evaluador así como tiempo, buena disposición y constancia por parte del evaluado; y es importante para la aplicación del tratamiento adecuado y para constatar la evolución de la problemática.