| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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La primera etapa en cualquier forma de tratamiento es el diagnóstico. La siguiente es la elección de los caminos más adecuados para tratar el problema. Y, finalmente, la decisión del equipo profesional y los padres (en el caso de niños o adolescentes) de si se recurrirá o no a la medicación.
El tratamiento psicofarmacológico no cura, pero sí controla los síntomas : mejora la capacidad de concentración, de atención sostenida, disminuye la hiperactividad e impulsividad.
Muchas veces, en personas de cualquier edad con diagnóstico de TDA-H, el control de los síntomas es necesario y hasta imprescindible para que logren cambios en su experiencia, que luego posibiliten aprendizajes; éstos repercutirán positivamente en su autoestima. Se aprende con la experiencia: si la persona no tiene posibilidades de vivenciar algo (cognitiva, afectiva o relacionalmente), no podrá aprender. Asimismo, se le deben hacer notar los cambios internos y externos, para que luego pueda aprender a recrearlos sin la medicación.
El tratamiento psicofarmacológico es una parte y una etapa del tratamiento integral del TDA-H. La opinión general de los expertos indica que abarca un período máximo de 2 a 3 años, y debe estar controlado por profesionales especializados, preferentemente formando parte del equipo tratante.
¿Cómo se elige la medicación?
Teniendo en cuenta:
- El perfil cognitivo, afectivo y relacional.
- Los síntomas principales a controlar.
- El contexto familiar y social.
¿Pueden producir adicción?
Los estudios científicos indican que NO producen adicción. Por el contrario, existe mayor riesgo de adicción a otras sustancias en jóvenes y adultos con TDA-H que no fueron tratados. Estas personas, cuando experimentan con drogas y notan que algunas de ellas mejoran su rendimiento y concentración, podrían sentirse tentadas a usarlas para tales efectos.
¿Qué tipo de medicación se indica usualmente?
Primera línea:
- Psicoestimulantes: metilfenidato, dextroanfetamina, levaonafetamina, pemolina magnesio, dietilaminoetanol.
Segunda línea:
- Antidepresivos tricíclicos: imipramina, clomipramina, amitriptilina y la trimipramina.
- Inhibidores de la monoaminooxidasa.
- Antihipertensivos
Tercera línea:
- Antipsicóticos.
- Combinaciones farmacológicas.
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