El cerebro con sus dos hemisferios comanda las actividades de la persona y afecta a otras áreas del sistema nervioso.
Los hemisferios cerebrales, aunque a simple vista pudieran parecer idénticos, son estructural y funcionalmente diferentes.
En la evolución filogenética, las habilidades de discriminación de las manos, generalmente la derecha, y luego, del lenguaje produjeron la lateralización de las funciones cerebrales. Esta especialización progresiva de funciones influyó en la organización del cerebro humano que se diferencia de la organización del cerebro de los animales por la participación de las complejidades del lenguaje. Podría decirse que el hemisferio izquierdo dominó el control de la mano derecha, del habla, de las funciones del lenguaje y de la actividad cognitiva conectada al lenguaje como la memoria verbal, la organización de la percepción y el pensamiento.
Como características generales, el hemisferio izquierdo es predominantemente lógico, verbal y capacitado para trabajar con estímulos en forma secuencial. El derecho es predominantemente intuitivo, global y capacitado para trabajar con las relaciones espaciales y las situaciones simultáneas. El manejo de la complejidad corresponde al buen funcionamiento integrado de ambos hemisferios.
La dominancia lateral está relacionada con el control motriz y funcional de un lado del cuerpo debido a que uno de los hemisferios cerebrales predomina sobre el otro.
La lateralidad homogénea diestra es el predominio del ojo, la mano, el oído y el pié derecho.
La lateralidad homogénea zurda es el predominio del ojo, la mano, el oído y el pie izquierdo.
La lateralidad cruzada o mixta es cuando el predominio de una mano, del ojo, del oído y del pie no se ubican en el mismo lado del cuerpo.
El proceso de desarrollo de la predominancia lateral o lateralidad se denomina lateralización. Es deseable que un niño logre una adecuada lateralización antes del aprendizaje de la lecto-escritura y la completa madurez del lenguaje.
Las irregularidades o disfuncionalidades de este proceso están asociadas a torpezas y lentificación, a trastornos en la lectura, la escritura, la orientación espacial, etc.
El trastorno de la lateralidad es de origen neurofisiológico y afecta una amplia gama de procesos psicológicos, educativos y sociales. Compromete el rendimiento psicomotriz e intelectual, la comprensión, la comunicación y la integración social. Puede producir ansiedad, sufrimiento y cansancio así como estar asociado a diversos problemas psíquicos.
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