| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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| Fuente: Gratch, Luis Oscar, "El trastorno por déficit de atención (ADD-ADHD)", Clínica, diagnóstico y tratamiento en la infancia, la adolescencia y la adultez, Editorial Panamericana, Buenos Aires, Argentina, 2000. Páginas: 172 y 173.
· Mantenga el orden en el aula. Es sumamente importante para estos alumnos el orden y la rutina. Sea claro y bien explícito respecto de cuáles son las reglas de convivencia, los deberes y obligaciones y los roles que cada uno desempeña en el ámbito escolar.
· Transmita la importancia del orden en la realización de las tareas. Ayude a que el alumno mantenga el mayor orden posible en sus pupitres, carpetas, cuadernos y lugar de trabajo. Refuerce positivamente todas las veces en que el alumno mantiene el orden y la organización. El refuerzo positivo promueve la repetición de una conducta. Esto es tan importante como el contenido de sus trabajos.
· Actúe usted mismo con mucho orden pues el niño aprende más a través de la identificación con sus padres y sustitutos.
· Fragmente la tarea en subtareas, a los efectos de aprovechar el período de atención de que los niños son capaces y al mismo tiempo estimule que se puedan quedar con la sensación de empezar y concluir algo. Aliéntelos a que continúen y puedan concluir los proyectos a mediano y largo plazo.
· Ayude a los alumnos a atravesar los momentos de transición de una actividad a otra, pues en esos momentos la dispersión es máxima.
· Insista para que el alumno haga tareas en las áreas en las que es más "fuerte", así podrá reforzar su autoestima. Trate de que exponga ante el resto de sus compañeros esos "puntos fuertes". Estas "áreas o islas de capacidad" se constituyen en fuentes de orgullo personal y autoafirmación. Hágale sentir que desde esas áreas de conocimientos o aptitudes puede hacer una importante contribución a los demás.
· Ubique al niño en la primera fila para que esté lo más cerca posible de usted y así podrá observarlo y confirmar que le está prestando atención o no.
· Subraye en las tareas que le solicita qué es lo importante y qué es lo accesorio.
· Cuando lo vea inquieto o distraído envíelo fuera del aula a realizar alguna actividad para que descargue energías, se distraiga y al volver se pueda concentrar.
· Las tareas que le encomiende deben ser cortas y simples.
· Asegúrese el contacto visual con el niño cuando le formule una directiva, le encargue una tarea o un deber.
· Sígalo una vez que inició una tarea. En estos casos el seguimiento debe ser mayor a causa de su tendencia a la dispersión.
· Cuando realiza una corrección sea claro para que él pueda comprender cuál ha sido el error, trate de no dañar la autoestima del niño haciéndole creer que es un inútil. No realice "correcciones humillantes" con lápices de colores o inscripciones descalificantes. El daño en la autoestima no funciona como un estímulo para la autosuperación, sino todo lo contrario, abruma y desalienta.
· No lo avergüence delante de sus compañeros. Que una persona tenga dificultades en el aprendizaje no quiere decir que no sea sensible a las críticas. Es justamente al revés.
· Sea muy enfático para destacar sus aciertos, sus mejoras y progresos y destaque siempre el valor del esfuerzo que realiza para superar sus problemas.
· Si aplica una sanción trate de que ésta no sea producto de su disgusto o malhumor, pues así le dará al alumno el poder de influir negativamente en su estado de ánimo cuando él se lo proponga.
· No haga alusiones públicas a sus dificultades ni le recuerde que debe tomar la medicación. Es posible que el niño no quiera que esta información trascienda para no ser víctima del sadismo de sus compañeros.
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