Fuente: Chistopher Grenn, Kit Chee, "El niño muy movido o despistado"- Página 53.
MEDICI 2000 Barcelona
Una de las mayores frustraciones de cualquier persona con TDAH radica en los problemas de memoria a corto plazo.
Recuerdan hasta el último detalle de un viaje que hicieron hace dos años, pero absolutamente nada de las instrucciones que acaban de recibir. Los padres no pueden entender cómo un niño inteligente pueda ser tan despistado y olvidadizo.
Algunas mujeres casadas con hombres que sufren de TDAH llegan a pedir a sus maridos que vayan al especialista del oído, ya que no parecen oír lo que les dicen. Los que llegan a ocupar puestos importantes necesitan que una buena secretaria les haga de madre, organizándoles el trabajo como si fuera su "lóbulo frontal". Para funcionar bien necesitan que les den listas de instrucciones y que les vayan "dando toques" para refrescarles la memoria.
Los educadores han ido un paso más allá y ahora hablan de "memoria de trabajo". Es lo que necesitamos para poder tener al mismo tiempo varios bits de información en la mente cuando, por ejemplo, sumamos o restamos mentalmente o reflexionamos sobre la respuesta a una pregunta. Una memoria de trabajo deficitaria afecta a áreas como el cálculo mental y la comprensión lectora. En lo que se refiere a la lectura, un niño con escasa memoria de trabajo se olvida del principio de un párrafo cuando está llegando al final. Memorizar las tablas de multiplicar y estudiar para los exámenes se convierte en una verdadera tortura. Cuando cierra el libro por la noche cree que tiene la información en la cabeza, pero, en el examen de la mañana siguiente, se ve que todo se ha evaporado.
Ni la irritación ni la insistencia de profesores, padres o cualquier otro ser querido va a cambiar la memoria volátil de un niño con TDAH. Esto no sólo es frustrante para los padres y profesores, sino también para el mismo niño. Puede esforzarse mucho y, sin embargo, obtener escasas recompensas a cambio.
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