| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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Fuente: Russell A., Barkley, PHD, The Guilford Press. New York, 1995
Las siguientes sugerencias pueden ayudar en el aula, tanto a los maestros como a los niños y adolescentes con TDA-H:
1. Repetir las indicaciones. Necesitan que se les digan más de una vez.
2. Realizar listas que permanezcan en el escritorio o en la pizarra, para que puedan tomarlas como referencia cuando se sientan perdidos en lo que están haciendo.
3. Hacer frecuentes contactos visuales. Una mirada puede hacerle volver de una ensoñación.
4. Sentarlos cerca de la maestra.
5. Establecer límites, no punitivamente, pero sí para contenerlos. Hacer esto de una manera clara y concisa.
6. Tener una planificación y colocarla en el escritorio del alumno o en la pizarra. Lo no programado les cuesta mucho.
7. Tratar de darles una agenda para la casa para evitar los aplazamientos y retrasos característicos del TDA-H.
8. Permitirles alguna válvula de escape: por ejemplo, salir de clase por un momento. Es mejor esto que el hecho de permanecer en clase pero estar "perdido", sin poder mantenerse quieto.
9. Tratar de evitar las pruebas o exámenes con tiempo determinado.
10. Fraccionar las tareas largas en pequeños pasos. Las personas con TDA-H, frente a una tarea extensa, tienden a pensar: "Nunca seré capaz de hacerlo". Al fragmentarlas, se puede dejar de lado la emoción de sentirse abrumado, y se evita la frustración.
11. Controlar los progresos frecuentemente. Esto les ayuda a mantenerse en el rumbo, a saber qué se espera de ellos, y si están alcanzando sus metas.
12. Enseñar técnicas de subrayado y notas al margen.
13. Cuando se va a enseñar algo, primero anunciarlo, después enseñarlo, y luego decir lo que se enseñó. Preferentemente, también escribir lo que se va a enseñar, a la vez que se lo dice.
14. Simplificar las instrucciones y las elecciones. Usar palabras motivantes.
15. Destacar más la calidad que la cantidad, de manera que no se aburran y distraigan.
16. Festejar mucho los éxitos, ya que, en general, vienen de muchos fracasos, y necesitan que les reafirmen.
17. Tratar de ayudarles a que sean más autoobservadores, puesto que, generalmente, no tienen idea de cómo se comportan. Tratar de darles esta información en forma constructiva. Con cariño, hacerles preguntas como: "¿Te diste cuenta de lo que hiciste?", "¿Cómo lo podrías decir de otro modo?", "¿Pensaste cómo podrías sentirse el otro con lo que dijiste / o hiciste?"...
18. Ser explícito con lo que se espera.
19. Usar recompensas e incentivos.
20. Si necesita aprender habilidades sociales, ayudarlo discretamente: "Antes de contar tu historia, escucha la de otro", "Mira a la otra persona cuando hablas". Muchos chicos o adultos son vistos como egoístas o indiferentes, cuando, en realidad, no saben cómo interactuar.
21. Estar atentos a la conexión, ya que ellos necesitan sentirse enganchados y conectados para poder aprender.
22. Darles responsabilidades en la medida de sus posibilidades.
23. Separar los grupos o parejas que no trabajen bien juntos.
24. Prepararlos para el tiempo no estructurado: necesitan saber anticipadamente qué va a pasar, para preparase internamente.
25. Cuando sea posible, combinar con los compañeros un equipo de estudio, para poder consultarse por teléfono.
26. Probar con un cuaderno diario entre maestros - padres.
27. Probar con informes diarios de progresos con el niño y con los padres.
28. Puesto que la escritura puede ser un problema, se puede cambiar por lecciones orales, o trabajos realizados en la computadora.
29. Con adolescentes, sugerir que escriban pequeñas notas sobre lo que se está hablando, para que lo recuerden, o que se hagan preguntas, tales como: "¿Qué quiso decir con eso?", "¿Cuál es el tema?", "¿Qué es lo más importante?". Esto puede servir para aprender a escuchar más atentamente.
30. Si el maestro tiene en clase más de dos niños o adolescentes con TDA-H, es necesario que tenga el apoyo de un asistente que conozca el problema.
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