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Fecha: 02-10-06  

>> Bullying : Aportes desde la psicopedagogía

Por Lic. María Zysman.
 

Bullying es la palabra con la que en muchos países se denomina a una estructura de hostigamiento reiterado, intimidatorio, permanente en el tiempo, de un alumno o grupo de alumnos hacia otro elegido como blanco. Siempre subyace una situación clara de abuso de poder.

Cambia a veces la forma, la “estética” del hostigamiento, los objetos o el lenguaje utilizado -según cada cultura, subcultura, edad y otras variables- pero la dinámica subyacente es la misma.

 

Participan:

El chico que hostiga y funciona como líder

El chico hostigado

Los compañeros que miran (asumiendo posturas diferentes pero en casi todos los casos sin defender al hostigado)

Los docentes y personal de la escuela

Los padres

 

El bullying puede ser verbal, físico o de exclusión social y en los tres casos posee un componente psicológico importante. El chico hostigado se siente permanentemente humillado, no solo durante el acto en sí sino después. Cada acto lo humilla más y aumenta su dolor y angustia anticipatoria. Sabe que seguirán las agresiones.

Como en general está amenazado, no habla. No pide ayuda. Esto también le da vergüenza. Muchas veces está convencido de que es merecedor de ese trato.

Los espectadores también se callan. Tienen miedo de ser elegidos como blanco.

Los adultos (docentes, personal, padres) suelen no darse cuenta de lo que ocurre.

Es algo que sucede en silencio. Las agresiones son llevadas a cabo lejos de la mirada adulta. Patios de recreo, pasillos, baños, comedor, transporte escolar, clases de educación física, se convierten en “tierra de nadie” en la cual el bulero es libre de burlar, insultar, empujar, robar pertenencias, pegar y así ser el centro de atención y diversión de otros compañeros.

 

El hostigado puede presentar síntomas físicos (moretones, arañazos), y psicológicos. Es un chico que no quiere ir al colegio, que no invita amigos a su casa, su conducta cambia y no expresa lo que le pasa. Baja su rendimiento escolar. Pierde libros, meriendas, útiles, dinero. Se retrae, se irrita fácilmente.

 

¿Cómo puede un niño o adolescente aprender en este contexto?

En un grupo en el cual la atención está centrada en atacar, defenderse u observar; ¿se puede aprender?

 

 

Qué ocurre con un chico TDAH

 

Necesita estrategias docentes personalizadas:

Un niño o adolescente que demanda más atención docente que los demás puede ser visto como privilegiado y por lo tanto, atacado.

 

Es impulsivo:

Podría por lo tanto llevar a cabo los actos que el líder propone y no se atreve a efectivizar (tirar mochilas, robar meriendas). Al no planificar sus acciones ni monitorear sus planes, será él el visto “in fraganti” por el docente.

 

Su rendimiento escolar puede ser bajo dada su desorganización:

Así muestra fácilmente puntos flojos para ser burlado o desvalorizado.

Su autoestima es baja, puede presentar déficits en habilidades sociales y así ser elegido como blanco de ataques. Es considerado débil al no saber defenderse, reacciona de manera explosiva o pasiva.

Puede agredir a otros para hacerse el gracioso. No evalúa consecuencias, le cuesta anticipar.

 

Son muchas las posibilidades. Acá es importante considerar el temperamento de cada niño en particular, su familia, los factores de protección, la capacidad de afrontamiento, la escuela.

Cada caso es único, no hay una fórmula generalizada para actuar.

Pero lo que sí debemos tener en cuenta es lo que NO debe hacer la familia si confirma que su hijo es partícipe de esta dinámica:

No debe ir al choque al colegio, ni llamar a los padres de los demás chicos de manera impulsiva, no es bueno “arreglar las cosas por propia cuenta”.

Hay que ir al colegio y plantear lo que está pasando, pedir y ofrecer ayuda.

Padres, docentes, personal de la escuela, directivos y compañeros son necesarios para que esta estructura de violencia se modifique y la experiencia sirva a todos para crecer.

 

Lic. María Zysman

Psicopedagoga

Equipo Bullying Cero Argentina