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Fecha: 03-03-05   

>> Sergio no quiere ir al colegio

 

Débora escribió este cuento al finalizar el año escolar, cuando tenía 9 años. Su madre piensa que es una descripción de sus experiencias.

Erase una vez un niño llamado Sergio, que no quería ir al colegio. Un domingo por la noche le dijo a su madre:

— Mamá, mañana no quiero ir al colegio, porque me dicen de todo, y me pegan.

— Cariño, pero no puedes quedarte en casa. Tienes que ir... Verás como mañana será distinto y lo vas a pasar bien. Yo me voy a quedar aquí pensando en ti, para que todo te vaya bien.

Al día siguiente, la madre le llevó al colegio.

A media mañana, su señorita preguntó:

— Rafa, ¿seis por seis? –Rafa era el niño más listo de la clase... y también el más creído.

— ¡Treinta y seis!

— Sí, muy bien.

La profesora siguió preguntando, hasta que llegó a Sergio:

— Sergio, ¿seis por dos?

Él se quedó pensativo, miró a su alrededor y dijo:

— ¡Doce!

— Sí, Sergio, ¡muy bien!

Rafa, su compañero, saltó:

— Pero, señorita, ¡seguro que ha hecho trampa!¡No puede ser! Ayer no se lo sabía.

— Pues sí, Rafa, lo ha dicho bien. Y ahora siéntate, si no quieres que te castigue.

Ya en el patio del recreo, Rafa le dijo a Sergio:

— Eres un idiota. Seguro que has hecho trampa.

— ¡Yo no he hecho trampa! –respondió triste, porque le sentaba mal que su compañero pensara eso, en lugar de alegrarse por haber estudiado la tarde anterior.

— Eso es lo que dices tú, pero ya verás como no es verdad.

Al acabarse el recreo, vuelven a clase. La señorita les dice:

— Para mañana vais a estudiar la tabla del siete.

Y Rafa se pone a decir, con una sonrisa estúpida:

— Eso, Sergio, a ver si también te la sabes mañana.

— ¡¡Rafa!! ¡Siéntate! La próxima vez que interrumpas te vas de clase.

Cuando suena el timbre, todos se van a casa. Al llegar, Sergio le dice a su madre:

— Mamá: ¡hoy me he sabido la tabla del seis!

— ¡Muy bien! – le dice su madre-. ¿Has visto cómo, cuando estudias, te sabes las cosas?

— Pero... mamá... En el recreo, el más listo de la clase me ha dicho que soy idiota.

— A lo mejor es que te tiene envidia... –contesta su madre-. Ven, siéntate aquí conmigo. – Se sientan juntos-. A algunos niños a veces les gusta hacer rabiar a otros. Tú no les tienes que hacer caso. ¿Y qué más te ha dicho?

— Que he hecho trampa con las tablas, y yo le he dicho que no. ¡Y nadie me quiere!

— Pero eso no es verdad. Yo, tu padre, tu hermano y el hámster te queremos. Te quieren tus abuelos, y te quieren tus tíos y tus primos...

— Es verdad. Menos mal que os tengo a vosotros.

Y se abrazaron Sergio y su madre.

-FIN-