Gabriela, esposa, madre de un niño con TDAH y profesora universitaria, comparte con nosotros hechos y vivencias significativos en la vida de su niño y su familia.
Nació un 28 de junio, hace 10 años, en San Isidro (provincia de Buenos Aires, Argentina), y durante los primeros 6 años vivimos en la localidad de Boulogne, criado prácticamente por los abuelos maternos, quizás consentido, sin establecerle los límites necesarios, o estableciéndolos en forma incorrecta. Durante todos estos años, he buscado culpables, he pensado que quizás fueron los fórceps, o porque no quise estar embarazada, o porque no viví un feliz embarazo, distintas razones que me permitieron adjudicarme la culpa por Lucas. Ahora sé que aún no se encuentra una razón real, que puede ser hereditario, ¿pero quién?, que puede ser por drogas, pero no existe algo concreto, y la verdad me carcome el no saber a que se debe.
Lucas siempre fue inquieto, muy inteligente, pero inquieto, recuerdo una vez, creo que él tenía 2 añitos, le pregunté a una familiar Licenciada en Ciencias de la Educación, - ¿A vos te parece que Lucas es hiperactivo?; ella dijo: - No, todos los chicos son inquietos. Y claro, yo me quedé tranquila, es lo que piensa la mayoría.
A los tres añitos empezó a ir al Jardín, a sala de 4, en el Instituto Leonardo Da Vinci , allí la maestra que le tocó en gracia, una vez le tapó la boca con cinta adhesiva porque, según dijo Lucas, hablaba mucho, ella se quejaba porque no usaba muchos colores, porque no dibujaba bien, y demás, y allí es donde empezó a tener accidentes porque se caía, o más bien, problemas de conducta.
A los cuatro años, fue a Preescolar, al Jardín Municipal Nº 903, allí según una entrevista con la gente del Gabinete Psicopedagógico, dijeron que era muy violento, que podía ser por no disfrutar el suficiente tiempo con nosotros, que siempre estaba con los abuelos, y demás cosas. Pero finalizó el año, con tropiezos, con peleas siempre con los mismos chicos, igual terminó Prescolar y pasó a 1º Ciclo de EGB.
En ese año, comenzamos a informarnos sobre TDAH, o SDAH, en Internet, y cuando más leía, me daba cuenta que las características de esos niños, se repetían en Lucas, leía testimonios, y era Lucas, pero no sabía a quien recurrir.
Empezó el 1º Año, con 5 añitos, el más chico, o uno de los más chicos, cursó en la EGB Nº 18, quiso ir a la tarde, durante la primer semana, y luego quiso cambiarse a la mañana, la maestra siempre nos decía que era muy inquieto, que debía darle tareas extras para que las haga y no moleste a sus compañeros, una vez le sacó moneditas a una compañera para comprar golosinas, o le tiraba cola vinílica en el pelo a alguna nena, o se peleaba con los mismos chicos, e iba a la Dirección seguido. Y un día me citaron en el Gabinete Psicopedagógico, nuevamente, me aconsejaron un tratamiento psicológico con los profesionales que atendían en la sede de la UBA en Martínez, al que accedí, fue durante todo el año, la psicóloga me decía lo que yo ya sabía, que no tenía problemas de aprendizaje, sino conductuales, que era mentiroso, no sabía perder, desprolijo, inquieto, desordenado, torpe, inteligente, sensible, impulsivo, con muy baja autoestima; como conclusión, no me sirvió ni a mí, ni a Lucas, un año de tratamiento perdido.
Seguíamos investigando en Internet, sitio que estaba relacionado, sitio que leíamos entero, notas, testimonios, pautas, links, y demás.
En el año 2002, debimos mudarnos a la provincia de Santa Cruz, concretamente a la localidad de Río Turbio, y yo estaba embarazada. Lucas siguió en el 2º año, esta vez en la EGB Nº 54, tuvo una maestra muy buena, con carácter, que le supo poner los límites correctamente, pero aún así siguió teniendo problemas de conducta, y más en las materias especiales, nos citaban constantemente, porque le pegaba a alguien, nos decían que le habláramos, nos cansábamos de hablarle, de ponerlo en penitencia, de sacarle las cosas que más le gustaban, de amenazarlo, y de perder la paciencia. Y un día decidimos ir al Hospital, aquí contámos con muy pocos profesionales, pero algunos muy buenos, como un pediatra quien fue el único que nos dijo que podía ser TDAH, que lo hiciéramos diagnosticar, y aprovechamos nuestras vacaciones en Buenos Aires, para hacerlo. Encontramos un lugar, donde nos atendieron especialmente, allí le hicieron numerosos tests, y lo diagnosticaron, estábamos en lo cierto, era TDAH, por un lado fue sacarse un gran peso de encima, pero por otro, y ahora que hacemos, estábamos tan alejados, allá en el sur.
Volvimos a Río Turbio, con el diagnóstico a cuestas, empezó 3º año, dejamos copia en su Historia Clínica, y en la escuela, con pautas a seguir por los docentes, pero al parecer los maestros no están interesados, o no están debidamente capacitados para este tipo de problemas, y Lucas siguió trayendo citaciones, informes de mala conducta, siguió sin problemas de aprendizaje, pero a su vez, seguía su falta de atención, molestar a los demás, gritar, moverse, hablar, torpeza, y demás características propias de su trastorno, él ya era conocido por toda la escuela, era el problema, y más en un pueblo tan chico.
Durante ese año, no pudimos seguir un tratamiento adecuado para él, seguimos como pudimos, leyendo, tratando de hacerlo nosotros, pero fue cada vez peor, terminó el año, pero quizás no le irían a tocar maestras buenas siempre.
Empezó 4º año en el 2004, sus calificaciones normales, en el primer boletín, su conducta, pésima, cada vez más violenta, pero ahora la violencia se trasladaba a casa, falta de respeto continuo, discusiones familiares, todo mal. El segundo boletín, en Matemáticas un No Acredita, se me vino el mundo abajo, todo empezaba a darse como lo predijo la psicopedagoga que lo atendió en Buenos Aires. Pensamos en medicarlo, aunque no con mucho entusiasmo, está siguiendo un tratamiento con una sicóloga, está mejorando hasta los profesores lo notaron, pero falta, está practicando natación, aunque los primeros días tuvo problemas, contacté a los profesores con la sicóloga ya que fue por pedido de ella que comenzó a ir. Ya terminó el año escolar, subió las notas bajas, lo notamos más agotado, pasó a 5º.
Empezó igual que todos los años, con cosas nuevas, y cosas viejas, le tocaron al parecer dos buenas maestras, pero los mismos problemas de siempre, en especial un compañerito que lo tiene a mal traer desde 2º, a tal punto, que en mayo nos pidió el cambio de escuela, accedimos, ahora asiste a la EGB Nº 68, parece que es una muy buena escuela, las notas en general empezaron a decaer, tiene problemas en matemáticas y lengua, se olvida de las cosas, hay que estar por detrás de él para que haga las tareas, o termine las cosas de clases, o que mantenga en buen estado las carpetas, sigue siendo desprolijo, con una letra que no es muy buena, con errores ortográficos, en fin. Sigue asistiendo a la psicóloga, pero esta vez, ella ha decidido un tratamiento con grupos de chicos, hay niños con problemas de conducta, hay niños tímidos, y otros vivaces. En casa las cosas siguen de mal en peor, hay contados días en los que estamos bien, lo que nos preocupa, es que nuestro nene más chico, vé todas estas cosas, vé que lo retamos a cada rato, vé que perdemos la paciencia a menudo, vé que hasta provoca que nosotros como pareja estamos mal y todo por el mismo motivo.
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