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Fecha: 01-03-06  

>>Anabell, madre de Josué Alan

 

Anabell, la mamá de Josué, contribuye relatando las vivencias familiares con el deseo de compartirlo con otras personas que estén en situaciones similares y que tengan ganas de salir adelante.

Hola, mi nombre es Anabell y tengo un hijo con TDAH su nombre es Josué Alan;
el cual desde antes de nacer fue un niño muy inquieto y muy deseado. Tuve un
parto muy doloroso y venía con el cordón umbilical enredado en el cuello;
desde pequeño representaba mucha energía .se movía de un lado a otro sin
poder controlarse, le hablábamos y no entendía, o al menos eso parecía. A como
fue desarrollándose era algo diferente al resto de los niños de la familia y
de la guardería: lloraba mucho, hacía berrinches por todo, siempre estaba
enojado. La familia y otras personas se tomaban la libertad de opinar y
recomendar castigos, regaños etc., pero yo sabía que algo no estaba bien,
así desde los dos años comencé a buscar apoyo con neurólogos, psicólogos; no
siempre con buenos resultados. Todo empeoró cuando entró al Jardín de Niños y
ahí nos encontramos con la educadoras más ignorantes y faltas de calidad
humana que he conocido; no tardé en llevármelo de ahí, pues era evidente el
problema del niño y lo querían resolver amenazándolo con el policía si se
portaba mal o con inyecciones si lloraba. En el otro jardín recibí más apoyo
y tolerancia sobre todo para con él, tenía terapia psicológica pero no
bastaba; cuando entro a 1 año fue un caos total, no se comportaba, peleaba,
no trabajaba. A diario llamaban a su papá para poder controlarlo. Él tomaba un
medicamento llamado stattera, el cual no funcionaba en él; su neurologo
decidió cambiarle a Ritalin y a Riaperdal, los cuales le han funcionado
bastante. Está cambiado casi en su totalidad en cuanto a lo académico, ya se
concentra en sus tareas, ha sacado buenas calificaciones, tolera más la
frustración pero en esencia es el mismo juguetón, amoroso y parlanchín
niño. Hemos pasado por muchas situaciones hirientes de personas
desinformadas, inhumanas, incapaces de querer aprender algo nuevo, pero todo
esto no me quita el ánimo, al contrario, me llena de energía para seguir
buscando y tratando de lograr que ACEPTEN Y RESPETEN a mi hijo sobre todo
porque yo sé que son personitas que tienen mucho que dar y yo espero eso
todo los días.... gracias y Dios los bendiga.