Aclaración importante:

El sitio www.distraidos.com.ar  es producto del trabajo voluntario de sus autoras y colaboradores. No tiene vinculación alguna con venta de artículos ni ofrecimiento de servicios arancelados vía Internet.

No recibe dinero de particulares ni empresas ni organizaciones. Las recomendaciones de cualquier tipo que pudiesen efectuarse son  solidarias  y/o  informativas sin finalidad lucrativa.

Ante cualquier duda consultar en: info@distraidos.com.ar

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Fecha: 06-05-04  

>> Esa torpeza exasperante

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

"Se lleva por delante las cosas"
"Rompe todo lo que toca, parece el Niño manos de tijera"
"Se mueve demasiado rápido o demasiado lento"
"Se le caen las cosas de las manos"
"Tiene problemas para manejar los cubiertos, come con malas maneras"
"No coordina los brazos y las piernas"
"Le cuesta mucho vestirse"
"No puede abotonarse la ropa ni hacer un nudo"

La alteración psicomotriz, dificultad leve o moderada para la realización o coordinación de movimientos y el reconocimiento de objetos, se denomina de manera general, Dispraxia y específicamente figura en el DSM IV TR como Trastorno del Desarrollo de la Coordinación.
Incluye:

  • La motricidad gruesa, propia de los grandes grupos musculares que afecta la postura, la marcha y la habilidad deportiva. Un 30% de los niños con TDAH presentan problemas en esta área.
  • La motricidad fina, propia de los pequeños grupos musculares que afecta los trabajos de precisión. Entre un 60 y un 70% de los niños con TDAH presentan este problema.


Estas dificultades se experimentan como trabas en los movimientos y se vivencia como un contínuo desacuerdo, disarmonía.
No son voluntarias, pero tienen consecuencia en toda forma de aprendizaje y en la socialización, lo que actúa sobre la autoestima generando un estrés adiciónal que reactúa en la torpeza original.

Si a alguna forma de dispraxia se le agrega la característica impulsiva, que puede presentarse tanto en los hiperactivos como en los soñadores, aumenta la posibilidad de romper cosas, accidentarse o errar en las tareas cotidianas. También aumenta la posibilidad de que padres y maestros se fastidien con el niño.
Sin embargo a mayor comprensión del problema, mayor colaboración mutua.

En el decir de una madre:

"... a su lado tuve que aprender a valorar las cosas de otra manera. ¿Qué importancia tiene un vaso roto? ¡Ninguna ! Antes del diagnóstico (TDA-H), pensaba que era sólo torpeza, que no valoraba las cosas, etc. ahora cuando viene aflijido porque rompió algo minimizo el valor de lo roto y rescato su valentía de contarlo".