| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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Breve listado de los motivos por los que los padres de niños y adolescentes con diagnóstico de TDA con o sin hiperactividad y/o impulsividad podrían sentirse agotados física y emocionalmente, en mayor medida que otros padres con hijos sin este diagnóstico o respecto de ellos mismos con otros hijos:
- Estrés parental extra durante el proceso de desarrollo debido al afrontamiento de más problemas educacionales, conductuales y sociales.
- Mayor dedicación de tiempo, atención y dinero.
- Mayor exposición a tensiones en la pareja por la exigencia de llegar a acuerdos parentales respecto de ese hijo.
- Exigencia, confusión y desorientación, en la búsqueda de información, escuelas, profesionales, etc.
- Cierto aislamiento o restricción social en función del comportamiento del hijo. Esto es, no se recomienda a los padres que permanezcan en ambientes sociales que puedan ser demasiado excitantes o en los que, el niño o adolescente, no pueda mantener un comportamiento adecuado.
- Cierto condicionamiento en la selección de lugares físicos.
- Búsqueda constante de las mejores opciones para la estimulación y la adaptación.
- Presencia de sentimientos de culpa, angustia y enojo. Sienten culpa por una infinidad de cuestiones que van desde no haberse dado cuenta antes y haberlo maltratado hasta la influencia genética.
- Sienten angustia en especial por el futuro del hijo, por los riesgos que corre, por lo indefenso o expuesto que lo ven ante determinadas situaciones.
- Sienten enojo cuando las explicaciones no alcanzan, las medidas correctivas tampoco y parecen ser tomados como tontos.
- Cambios en las expectativas y en la cosmovisión.
- Escaso apoyo social, educativo, profesional y de la familia completa.
- Lucha por la defensa del hijo y la concientización social del problema.
- Mayores riesgos de presencia de otros cuadros psicológicos, depresión, ansiedad, trastornos de conducta en el hijo o en los padres.
- Mayores riesgos de disfunciones familiares.
Un porcentaje importante de padres, sea la madre, el padre o ambos, tienen el mismo diagnóstico que su hijo, por lo que se agregan algunas razones más para los sentimientos de agotamiento:
- Deben guiar procesos que ellos mismos no tienen claro, les cuesta o no han logrado, por ej.: Organización, constancia, cumplimiento, consistencia, control de los impulsos, equilibrio afectivo, etc.
- Son culpabilizados por las instituciones educativas y sociales que están en contacto con el niño o adolescente por los problemas del hijo.
- Se sienten inseguros.
De todas maneras, enseñando se aprende, guiar indica encontrar el propio camino, comprender ayuda a comprenderse.
Para los hijos la mejor guía es el amor y el acompañamiento de los padres y para los padres no hay mayor desafío y gratificación que el de crecer junto con los hijos.
La tarea es agotadora, el proceso tiene luces y sombras, el resultado final es positivo.
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