Niños y Adolescentes con TDA-H
Todas las personas que intervienen en una solución de problemas son merecedoras de reconocimiento.
En el caso del TDA-H, merecen reconocimiento todos los miembros de la familia, así como los maestros y otras personas intervinientes. Agradecer, colaborar, dar sostén son algunas de las formas en que se puede ayudar a los que ayudan, cuidar a los que cuidan. Sin la tarea solidaria, la buena disposición y la benevolencia de los otros, no es posible avanzar en la solución del TDA-H o de cualquier otra dificultad.
Las siguientes sugerencias son de unos para otros, y a la inversa.
Sugerencias:
Para los padres, respecto de sí mismos:
· Planificar un tiempo para la pareja y para cada uno en particular.
· Hacerse cargo de manera conjunta del niño / adolescente con problemas, y de manera alternada. (Esto se evalúa según la importancia del asunto y la facilidad que tenga cada padre para determinada tarea).
· Asistir a grupos de padres.
· Reconocer mutuamente el esfuerzo realizado.
· Evitar echarse la culpa o agredirse: seguramente, cada uno lo hace lo mejor que puede.
· Disfrutar los buenos momentos, por breves que sean.
En el caso de padres divorciados
· El divorcio de la pareja conyugal no incluye a la pareja de padres.
· Es deseable que los padres, como tales, mantengan un buen diálogo respecto de las necesidades de sus hijos.
· El reconocimiento de la tarea de cada uno por el otro contribuye a la mejora de la relación.
De uno a otro:
· No exagerar las diferencias.
· Reconocer la buena disposición del otro.
· Evitar las críticas.
· Aliviar a quién esté más sobrecargado.
· Agradecer las actitudes colaborativas.
· Brindarse apoyo.
Cuidar a los maestros y a otros colaboradores
El esfuerzo cognitivo y el compromiso afectivo que requiere enseñar o asistir a personas con problemas es merecedor de reconocimiento.
Aunque estos profesionales estén haciendo su trabajo no es excesivo tener en cuenta sus esfuerzos.
De los padres a los maestros, terapeutas y otras personas:
· Agradecer la buena disposición y la capacidad de escuchar al niño-adolescente o a sus padres.
· Agradecer la flexibilidad mental y afectiva.
· Reconocer el tiempo extra empleado en el niño.
· Agradecer el clima colaborativo.
Cuidar a los abuelos, tíos, primos u otros familiares
El vínculo afectivo existente facilita la colaboración y la fluidez de la comunicación. De todas maneras, es beneficioso que se haga explícito el reconocimiento.
De los padres a los abuelos, tíos, primos u otros familiares:
· Agradecer la buena disposición ante las peticiones de ayuda.
· Agradecer cuando no se exceden en la ayuda.
· Reconocer la prudencia, el buen criterio y el respeto de estas personas ante las necesidades de los padres.
· Respetar sus limitaciones y no pedir de más: que los padres necesiten colaboración no significa que no se hagan cargo de sus responsabilidades.
· Considerar cuándo no es conveniente hacer intervenir a familiares, y buscar ayuda externa.
· Estimular a la persona que más colabora, permitiendo que se tome un respiro periódicamente.
Cuidar a los hermanos
Muchos hermanos de niños o adolescentes con TDA-H se pueden sentir olvidados, dejados de lado, agredidos, no reconocidos.
De los padres a sus otros hijos:
· Explicarles de qué se trata el TDA-H.
· Tener en cuenta sus actividades, aún cuando siempre las manejen bien.
· Tener en cuenta sus sentimientos.
· Agradecerles su colaboración y su buena voluntad.
· Enseñarles a cuidarse y cuidar de sus cosas.
· Enseñarles maneras adecuadas de defenderse.
Cuidar a los padres (I)
La tarea de criar hijos es tan sublime como exigente. Pero, cuando esos hijos tienen problemas, puede llegar a ser agotador. Muchos padres pueden sentirse desmoralizados.
El sostén de la red familiar, indudablemente, resulta muy beneficioso.
De la familia extensa (abuelos, tíos, etc.) a los padres:
· Escucharlos y sostenerlos cuando estén en crisis.
· Alentarlos a seguir adelante..
· Colaborar cuando ellos lo soliciten.
· Ayudarlos a mantener una visión positiva del problema.
Cuidar a los padres (II)
Las familias con problemas crónicos necesitan de un sostén profesional sensible al desgaste físico y emocional que significa la presencia de las mismas dificultades durante años.
De los maestros, terapeutas y demás colaboradores a los padres:
· Ayudarlos a mantenerse en la búsqueda constante de soluciones para el problema.
· Escucharlos cuando lo necesiten.
· Alentarlos a seguir adelante.
· Ayudarlos a lograr empatía con su hijo.
· Desalentar sus actitudes de autocrítica negativa.
· Promover una visión constructiva de las situaciones conflictivas.
· Alentar actitudes colaborativas de los padres entre sí y de la red familiar.
· Contribuir a crear un clima solidario, optimista y de trabajo constante.
· Reconocer explícitamente toda buena intención, más allá del resultado.
. Festejar los buenos resultados.
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