| Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle |
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Fuente: Christopher Green - Kit Chee, "El niño muy movido o despistado" - Capítulo 5
MEDICI - 2000 - Barcelona
La mente de una persona con TDAH está repleta de ideas brillantes. El problema reside en cómo pasar a la acción. A los niños con TDAH, las cosas suelen irles bastante bien durante los primeros años de vida escolar, pero todo empieza a cambiar a partir del momento en que la automotivación, la organización del tiempo y el desarrollo de proyectos propios adquieren importancia. El niño inatento se entretiene, pospone las cosas, pierde el tiempo y siempre encuentra excusas para evitar ponerse manos a la obra. Su rendimiento es muy irregular: a momentos de gran entusiasmo les siguen otros de total pasividad.
Muchos adultos y adolescentes alcanzan sus mayores niveles de productividad con la subida de adrenalina que tiene lugar cuando se está agotando el plazo de entrega. Estas crisis de actividad exacerbada pueden llegar a sacar de quicio a quienes viven o trabajan con estas personas. Esta mezcla de una puesta en marcha lenta y un rendimiento irregular, "a baches", es todo un reto para los profesores, padres, jefes y todo quien conviva o trabaje con una persona con TDAH.
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