Aclaración importante:

El sitio www.distraidos.com.ar  es producto del trabajo voluntario de sus autoras y colaboradores. No tiene vinculación alguna con venta de artículos ni ofrecimiento de servicios arancelados vía Internet.

No recibe dinero de particulares ni empresas ni organizaciones. Las recomendaciones de cualquier tipo que pudiesen efectuarse son  solidarias  y/o  informativas sin finalidad lucrativa.

Ante cualquier duda consultar en: info@distraidos.com.ar

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Fecha: 10-10-02  

>> Niños y Adolescentes Siglo XXI - Sugerencias para lograr acuerdos familiares

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

Fuente: Getting to yes, negotiating Agreement Without Giving In . By Roger Fisher and William Ury, Penguin Books, 1991, USA.

 

El Siglo XXI, las altas tecnologías, la globalización, la pérdida de los valores, la confusión de los adultos, los cambios en la organización familiar... son algunas de las explicaciones que suelen darse para los nuevos patrones de comportamiento de los niños y adolescentes.
Las nuevas generaciones se caracterizan por desarrollar tempranamente su propio criterio, parecer saberlo todo y querer experimentarlo todo. Aprender mejor de su propia experiencia y no estar tan pendientes de las enseñanzas de los mayores, ni de las reglas establecidas, tener confianza en sí mismos, atreverse a los desafíos, entusiasmarse con el cambio acelerado... y aburrirse con la rutina.

Sin embargo, estos niños y adolescentes (tengan o no TDA-H) necesitan ser guiados por sus padres, y los padres necesitan tener la seguridad de que están cuidando a sus hijos.
Las siguientes son pautas de negociación de conflictos que pueden ser útiles para la familia:

1- Separar la persona del problema. La persona no es el problema, el problema es el problema. Es necesario aceptar la manera de ser de cada uno y llegar a acuerdos sobre cómo resolver problemas puntuales. Por ejemplo, un niño extravía sus cosas o contesta inadecuadamente: lo mejor es encontrar caminos prácticos que resuelvan estas situaciones y evitar descalibrar o abochornar a la persona.

2- Focalizarse en los intereses y no en las posiciones. Sobre todo los adolescentes, suelen arrinconarse en posiciones que sirven para defender su orgullo, pero suelen ir en contra de sus intereses. Por ejemplo, un adolescente ofendido por las reprimendas por su escasa dedicación al estudio, quería suspender las materias. Al preguntarle si quería repetir el curso, contestó que de ninguna manera, que sólo quería demostrar que no le gustaba cómo lo trataban.

3- Generar varias opciones. Dar lugar a que tanto los padres como los hijos expresen lo que sienten y piensan, para luego generar alternativas que puedan satisfacer las necesidades mutuas. El desacuerdo es normal, los conflictos constituyen una oportunidad de cambio positivo y de comprensión del otro y de la situación. Siempre se pueden encontrar más alternativas que la pelea. Asimismo, los problemas no se resuelven de una vez y para siempre. Hay que permitirse hablar en distintas ocasiones, tomarse tiempos para reflexionar y para ubicarse en otros lugares.

4- Buscar el beneficio de todos, sobre la base una pauta de negociación objetiva, y apoyándose en el buen criterio, sentido común y principios morales. Ejercer férreamente el poder o forzar la voluntad del otro tienen una eficacia demasiado relativa; mientras que comprenderse, escucharse o tenerse en cuenta permite llegar a acuerdos, brindan solidez a las relaciones familiares.

5- Tener en cuenta el balance de atención y dedicación. Todos los miembros de una familia tienen derecho tanto al propio tiempo y espacio como al tiempo y espacio compartido. La relación de la pareja, entre los hermanos, de cada padre con cada hijo, de cada padre con los hijos, de los padres con los hijos, merece ser tenida en cuenta tanto como espacios individuales como compartidos.

Frecuentemente en las negociaciones familiares los padres alternan entre negociaciones más duras y más suaves. Un día sientan límites estrictos y severas represalias, y al día siguiente se sienten perturbados por su posición dura y la cambian por una más blanda, y esto resulta ineficaz.
FISHER & URY, en su libro ( Getting to yes... ), proponen la idea de no ser ni muy duro ni muy blando. Negociar sobre principios y temas, siempre buscando el beneficio de todos. Donde hay conflicto, proponen la reconciliación en base a una pauta objetiva y de afecto.
Con niños pequeños no es posible la negociación pero, a medida que van creciendo, los padres y sus hijos pueden irse entrenando en esta técnica de resolución de conflictos.