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Fecha: 27-01-03  

>> Amor, Malentendidos y Ofensas

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

Parte 1: "Aliviando tensiones"

En nuestra cultura, la relación de pareja es la relación de mayor intimidad en la edad adulta, por lo que cada integrante desarrolla expectativas respecto del otro y de sí mismo.
La intimidad y profundidad de los sentimientos alimenta el deseo de apoyo, comprensión y amor incondicional.
Se establecen lazos de interdependencia, de fuerte cooperación, lealtad, generosidad, responsabilidad, tolerancia, seguridad, confianza. Sin embargo, compartir la vida también significa una cuota indeterminada de frustración, decepción y fricción.
Particularmente, cuando un miembro de la pareja (o los dos) tienen diagnóstico de TDA-H, los malentendidos, los enojos, las reacciones impulsivas, las desconexiones y la incomprensión pueden llevar a la relación al límite de lo sostenible.
Con todo, la información sobre el TDA-H, sobre la dinámica de la pareja y la comprensión sobre la manera de ser de cada uno, puede volver a encaminar la relación.

Información sobre TDA-H

Los siguientes ejemplos son acerca de las consultas más frecuentes:

  • "Siempre está cansado. Cuando llega a la casa, todo lo que quiere es encerrarse en la habitación y ver la televisión; parece que no le importa nada ni nadie."
    Muchos adultos con diagnóstico de TDA-H encuentran agotadora la exigencia laboral, ya sea porque les resulta muy difícil la rutina, tienen baja tolerancia al estrés o demasiado desgaste en el control de sus deficiencias ("me voy a olvidar algo", "no podré organizarme", etc).

  • "No podemos reunirnos con amigos, porque no habla: se duerme o se pone a ver la televisión, sin importarle quién esté, y a mí eso me pone muy mal."
    Alguna pareja de persona con diagnóstico de TDA-H tiende a sobreinvolucrarse, tomando como ofensas personales las actitudes o características que debe asumir quien las tiene.

  • "Cuando algo no sale como ella quiere, se pone a gritar, tira cosas, me insulta. Algunas veces, me doy cuenta por qué es, pero otras veces no, y eso también la irrita."
    La impulsividad es uno de los síntomas del TDA-H que resulta de difícil manejo, tanto para quien la padece como para quien está a su lado. Requiere de un trabajo terapéutico específico.

  • "Se olvida de lo que le dije; muchas veces, parece no estar escuchándome, otras veces, parece que me escucha, pero si le cuento 2 ó 3 veces lo mismo, no recuerda que ya se lo he contado. O dice que no le dije algo que sí le dije."
    Los olvidos, las distracciones, las fallas en la memoria son características del TDA-H, ya sea porque la persona pierde interés rápidamente en lo que se le está hablando (sobre todo, si se aburre) o porque tiene pérdidas significativas de la información.

  • "Está continuamente haciendo algo, no podemos estar relajados en ningún momento. Aún cuando vemos la televisión, yo no alcanzo a ver la programación cuando ya cambió de canal."
    "Raramente vamos al cine o al teatro porque, si se aburre, se pone tan inquieta que tenemos que salir de la sala."
    "Todo es a "vuelo de pájaro", todo en nuestra vida. Las vacaciones o los fines de semana nos los pasamos de un lado a otro. No se puede terminar de comer o dormir hasta más tarde: todo tiene que ser veloz".

    La hiperactividad, la inquietud o la necesidad de estímulos permanentes puede hacer muy compleja la convivencia, haciéndose necesario el logro de acuerdos específicos que respeten las necesidades individuales.

    La adecuada información sobre las características del cuadro, tanto para la persona con diagnóstico de TDA-A como para su pareja, alivia parte de las tensiones y evita la atribución de otras intenciones ("lo hace para fastidiarme", " no me tiene en cuenta", "es egoísta", "no me quiere").