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Fecha: 20-01-06  

>> Armando y desarmando la pareja

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

Una pareja se forma porque las personas se sienten atraídas de maneras diversas. Afloran sentimientos de unión, plenitud y amor estableciéndose vínculos afectivos y funcionales.

Una alta química y un gran amor pueden no alcanzar para equilibrar una relación de pareja. Es necesario llegar a acuerdos, armonizar estilos y expectativas de cada uno, establecer formas de colaboración y comunicación.

Expresar y resolver conflictos constituyen un aprendizaje permanente. Las tensiones que se producen son parte necesaria del proceso de formación y maduración de la pareja.

Ayuda a una buena relación:

-el equilibrio entre dar y recibir,

-expresar sentimientos y pensamientos de manera positiva,

-el respeto, el buen trato y la honestidad,

-reconocer errores,

-pedir y aceptar disculpas,

-ponerse en el lugar del otro,

-el mejoramiento constante de la comunicación.

Hay períodos de equilibrio y adaptación caracterizados por la armonía y el buen desempeño de tareas y funciones. También hay períodos de desequilibrio caracterizados por la confusión y la desorganización.

Si bien estos son momentos típicos de toda relación vital, algunas parejas pueden llegar al dolor y al caos irreversible. Otras veces la simple convivencia parece producir diferencias, luchas por el poder, ofensas y heridas.

Si a pesar de los intentos no se puede resolver los conflictos, se perdió la motivación o el amor y la pareja debe desarmarse, se puede hacer de manera cuidadosa.

 

Ayuda a una buena separación:

-aceptar la responsabilidad propia sobre lo que no pudo ser,

-saber que el dolor es parte del proceso (más que infligido por el otro),

-curar el rencor y la frustración,

-respetar las diferencias,

-pedir y aceptar disculpas,

-estar dispuesto a la reparación emocional si se ha ocasionado daño,

-reconocer y agradecer lo recibido.

Se habla de la separación de los bienes materiales pero no de los bienes emocionales. De la misma manera que debe acordarse quién se queda con el sillón o el refrigerador, se debe reconocer lo dado y recibido emocionalmente en la pareja y hablar, regalar o reparar eso.

Salir de una relación lo mejor posible y quedar con buena disposición para una nueva es deseable para toda persona.

Respetarse , reconocerse y aceptarse durante y después de la relación parecen ser las claves que aseguran a cada miembro un futuro individual y relacional más sano.

Respetar, reconocer u aceptar lo que una relación ha dado de positivo y el aprendizaje, aún de lo negativo, permite que cada uno se haga cargo de su propia responsabilidad.

Llegar al final de una relación con maltrato y confrontación asegura la perpetuación del conflicto. Llegar al final de una relación con buen trato es un arte difícil de lograr pero muy deseable.

Tiene que ver con el amor y el respeto por uno mismo el aceptar que esa relación formó parte de la propia vida y ocupa un lugar en nuestra historia. Tiene que ver con el amor y el respeto por el otro el saber que uno forma parte de la historia de otra persona.

Si la pareja tiene hijos, todo lo que los padres no resuelvan caerá como un peso sobre ellos. De todas maneras, todo lo no resuelto es dañino para los protagonistas. Pero cuando hay hijos se provocan heridas innecesarias que se ahondan si en la confrontación se los tracciona para que tomen partido en la disputa.

Si alguno de los participantes o los dos tiene diagnóstico de TDAH, trastornos del humor o algún otro problema de salud, todo lo antedicho debe ser considerado juntamente con las particularidades de dichos trastornos.