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Fecha: 10-11-08  

>> Factores de protección familiar

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

Cada familia tiene estructura y formas de funcionamiento que le son propias. La familia puede estar constituida por un solo padre y un hijo o varios, puede tener ambos padres conviviendo o separados y viviendo en otro lugar, puede haber otros adultos a cargo por fallecimiento, ausencia o abandono de los progenitores; puede ser adoptiva, de crianza u homosexual, pero siempre se organiza de manera particular.
Dentro de esas particularidades se pueden seguir algunas pautas que favorezcan una mejor relación entres sus miembros posibilitando un clima de bienestar, comprensión y seguridad.
Ajustar las condiciones familiares no implica necesariamente reestructurar a toda la familia pero sí lograr ciertos acuerdos básicos, los que al cabo producirán en su propia evolución cambios en el funcionamiento familiar.

 

Sabemos que los niños de carácter difícil se sienten más intranquilos frente a los cambios, se confunden, reaccionan desmedidamente, muestran más ansiedad y se comportan más erráticamente que otros niños.
Sabemos que si los padres comprenden qué les está pasando podrán actuar con más tranquilidad propia y transmitirles seguridad  así como ser más creativos en la búsqueda de soluciones.
Sabemos que en todos los hogares, cualquiera sea el grado de dificultad que plantee la crianza, si los adultos a cargo apelan a sus aspectos más flexibles y realistas, esto es a su empatía y sensatez, las relaciones familiares se vuelven suaves, fluidas, alegres y cariñosas.

En el siguiente cuadro se pueden visualizar algunos comportamientos que favorecen o perjudican las relaciones entre adultos y niños, especialmente con los más difíciles.

 

ACTITUDES QUE NO FAVORECEN

ACTITUDES QUE FAVORECEN

Actitud crítica, quejas reproches, ataques.

Actitud positiva encaminada a solucionar el problema.

Autoridad parental rígida o ausente.

Autoridad  parental clara, coherente, amable, presente.

Desconsideración, falta de interés.

Escuchar,  tener en cuenta opiniones y sentimientos.

Culpabilizar, someter, victimizar.

Respetar, aceptar diferencias, proteger.

Mal humor, pesimismo.

Optimismo, sentido constructivo del día a día.

Desorden de horarios, pautas y roles.

Organización práctica y claridad en lo que se espera del niño.

Creencias acerca de las malas intenciones del niño hacia los padres/adultos.

Comprender el  carácter difícil.

Discutir, confrontar, empecinarse.

Ver desde una perspectiva amplia, visión global.

Avergonzar, comparar negativamente.

Reconocer pequeños logros, elogiar.

 

Sabemos que desempeñar la función paterna/materna no es fácil, también sabemos que los adultos tenemos problemas propios y que todo esto junto puede hacernos sentir desbordados, asustados, muy exigidos. Sin embargo podemos tomar algunas medidas que nos ayuden con nuestras circunstancias.
La breve enumeración anterior tiene el propósito de ofrecer algunas pautas que sirvan como factores protectores de toda la relación familiar. Si los adultos a cargo se informan, reflexionan y toman contacto con los aspectos propios más flexibles y amables podrán serlo con los niños de manera que el clima familiar será  liviano y alegre.