Aclaración importante:

El sitio www.distraidos.com.ar  es producto del trabajo voluntario de sus autoras y colaboradores. No tiene vinculación alguna con venta de artículos ni ofrecimiento de servicios arancelados vía Internet.

No recibe dinero de particulares ni empresas ni organizaciones. Las recomendaciones de cualquier tipo que pudiesen efectuarse son  solidarias  y/o  informativas sin finalidad lucrativa.

Ante cualquier duda consultar en: info@distraidos.com.ar

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Fecha: -   

>> Comunicación Audiovisual y comportamiento

Por la Prof. y Lic.: Gloria Marra Valle
 

Fuente: "Televisión y Educación", JOAN FERRÉS. Ed. Paidos, Buenos Aires, 1994.

 

En la comunicación audiovisual predomina el pensamiento asociativo e intuitivo propio del hemisferio no dominante (generalmente, el derecho) sobre el pensamiento racional, propio del hemisferio dominante (generalmente, el izquierdo). Por ello, en este tipo de comunicación se da más emoción que racionalidad; más impulsividad que reflexión.
Por poner un ejemplo: en la década de los 70, la Sociedad Americana de Cáncer hacía una intensa campaña contra el tabaco, mientras las tabacaleras patrocinaban películas del oeste, en televisión. R. GUBERN, en "El Simio Informatizado" (Undesco, Madrid, 1987), relata cómo, en la serie norteamericana "Man against Crime" (patrocinada por los cigarrillos Camel), los guionistas tenían instrucciones expresas de identificar con el cigarrillo sólo a los personajes positivos. Estos personajes debían ser fuertes y buenos, fumar de manera relajada y placentera, y no podían toser; además, debían eliminar de los escenarios cualquier letrero de "Prohibido Fumar".
Los medios audiovisuales trasmiten mensajes múltiples que son captados consciente e inconscientemente. La percepción de la imagen potencia el pensamiento visual, global e intuitivo. El cambio constante, los movimientos de las cámaras, el ritmo rápido o los colores brillantes producen estados mentales similares a los de la hipnosis.

La capacidad reflexiva y el pensamiento racional disminuyen, por lo que el espectador cede, en parte, el control de dichas facultades en manos de quienes manejan los medios audiovisuales. Personajes, lugares, objetos, actitudes y valores son trasmitidos sugestivamente y captados pasivamente.
El ser humano aprende por experimentación, por observación y por imitación.
En su aspecto más positivo, "la televisión permite conocer los problemas de otros pueblos, colectividades y personas. Permite conocer las respuestas que otros han dado a problemas similares a los propios. Genera un fuerte sentimiento de participación. Implica en los acontecimientos de la humanidad. En definitiva, la televisión es un arma poderosa de concienciación y de sensibilización".2

"En Rumania, las imágenes del humillante proceso y de la ejecución de Ceaucescu contribuyeron a acelerar la dinámica revolucionaria. En China, la imagen del estudiante deteniendo ante una línea de tanques del ejército, en Tinanmen, se convirtió en un símbolo de protesta. Después de la caída del muro de Berlín, los alemanes del este reconocían que ver la televisión occidental les había llevado a concienciarse y había estimulado su postura critica" . 1

Asimismo, ante un incendio o cualquier otra catástrofe, la ausencia de peligro físico y la imposibilidad física de intervención potencian en el espectador una actitud de observación pasiva. No hay necesidad de huida, ni exigencia de participación responsable.
Indudablemente, los medios audiovisuales influyen en el comportamiento humano. Actualmente, todo nuestro mundo está dominado por tecnología compleja, pero su influencia manipuladora cede con la educación. Por lo tanto, la función de la familia y de la escuela continúa siendo fundamental en la formación del ser humano.


1 Televisión y Educación, pág. 81.
2 Obra citada, pág. 83.